La misión principal

Por Berit Larsson, profesora y una de las fundadoras del colegio.

La misión principal del Colegio Popular para Mujeres es incrementar la participación de las mujeres en la sociedad, expandir el espacio de acción colectiva de las mujeres.

La formación se relaciona con la ciudadanía y la participación; no se puede reducir a la educación y enseñanza.

El trabajo del Colegio Popular para mujeres tiene como punto de partida fortalecer e incrementar el espacio público de la mujer, así como la liberación de roles, estereotipos y patrones de comportamiento limitantes. Pensamos que un ambiente que concientice a las mujeres sobre el sexo, puede brindar un mayor espacio para desarrollar una personalidad que no esté limitada por un rol de género o estereotipo.

La visión de un ambiente de estudio estructurado para mujeres, entre otras cosas posibilita que vean las diferencias y pluralidad que existe entre ellas mismas. Las participantes son formadas para no seguir caminos ya recorridos, sino entender que la forma en que otra persona piensa la vida es otro modo de ver las cosas. Eso implica poder discutir diferencias culturales que atraviesa cada persona, por ejemplo etnicidad, historia, clase, religión, política, edad, sexo, nivel escolar, nivel de trabajo, origen urbano/campo y sexualidad. Implica que la cuestión de equidad entre los sexos no puede tomar una posición privilegiada en relación a las otras cuestiones sobre diversidad. Por eso la educación desde un inicio ha tenido la característica de lo que hoy en la investigación académica es llamado “interseccionalidad”.

Para darse cuenta de la diferencia entre nosotras y para practicar el pensamiento crítico puede que las participantes necesiten cambiar la idea de cómo se aprende.

En lugar de tener miedo al conflicto, necesitan encontrar caminos donde los conflictos se usen como catalizadores para un pensar nuevo. Esta es una forma de contrarrestar una posición no crítica y la reproducción de una forma de vida.

Para esto es necesario trabajar y desarrollar capacidades como:

1. Críticamente revisar la propia tradición y cultura. Esto es necesario para que una ciudadanía pueda argumentar sus propias posiciones, pensar independientemente y no referir autoridades.

2. No verse solo como ciudadana en una región local o grupo, sino como ser humano ligada a otros seres humanos a través del reconocimiento y la participación.

3. Como ciudadanía poder imaginar la posición concreta de otra persona, poder entender los sentimientos, deseos y necesidades que la otra persona puede tener. La forma como el mundo aparece desde la perspectica de la otra es crusial para nuestra propia capacidad de evaluar ”el discurso político”. Por eso necesitamos desarrollar la capacipdad de entender y saber como ese sentido esta ligado a la historia y el mundo social de la otra.

El Colegio popular para Mujeres siempre ha tenido una política consiente de promoción de los encuentros entre culturas. Desde las admisiones, foros democráticos, estructuras de curso incluso las propuestas de curso. Algunos encuentros se han realizado en discusiones sobre la enseñanza cotidiana y el trabajo práctico.

Todos los cursos incluyen la ley sueca de equidad entre los sexos, el ambiente de trabajo, conocimientos básicos de género, feminismo y reflexiones de distintos estudios científicos sobre lo que hoy llamamos género/sexo. También incluimos la investigación de la masculinidad.

– En una primera fase caracterizada por miedos y prejuicios.

Toda la enseñanza se caracteriza por el respeto a los conocimientos de todo el mundo y trabajamos por una formación/enseñanza para contrarrestar la indiferencia, la resignación y el dogmatismo.

La ambición del colegio es que las participantes sean consientes de su realidad y de querer cambiar esta. El pensar silenciosamente necesita ser complementado por la acción activa, esto es, aquello que contribuya al cambio del ambiente.